El marketing digital tiene una barrera de entrada baja y un lenguaje lo bastante técnico como para intimidar. Esa combinación produce muchos gurús. Estas son las frases que más escuchamos de clientes que llegan quemados, y qué preguntar cuando las oigas.
«Te garantizo el primer lugar en Google»
Pregunta: ¿en qué palabra exacta, en qué plazo y qué pasa si no se cumple? Nadie controla el algoritmo. Lo que sí se puede garantizar es el trabajo entregado, no el resultado del buscador.
«Tenemos un algoritmo propio / inteligencia artificial secreta»
Pregunta: ¿qué hace exactamente y qué pasa con mis campañas si dejo de trabajar con ustedes? Las herramientas propias existen, pero las campañas viven en Google y Meta, no en la caja negra de nadie.
«Te damos 10,000 seguidores este mes»
Pregunta: ¿de dónde salen? Seguidores comprados destruyen tu alcance orgánico, porque la plataforma mide qué porcentaje de tu audiencia interactúa.
«Nosotros manejamos tu cuenta publicitaria»
Pregunta: ¿a nombre de quién queda? Debe ser a tu nombre, siempre. El historial de conversiones de una cuenta vale mucho dinero y es tuyo.
«Tenemos una base de 200,000 correos de Tijuana»
Eso no es un activo, es un riesgo legal. Enviar publicidad a personas que no dieron su consentimiento viola la Ley Federal de Protección de Datos Personales y quema tu dominio.
«Lo importante es el alcance»
Pregunta: ¿y cuántos prospectos entraron? El alcance es una señal intermedia. Si es lo único que te reportan, es porque lo demás no salió.
Las tres preguntas que desarman casi todo
- ¿Puedo ver la cuenta de Analytics de un cliente actual, aunque sea con los datos tapados?
- ¿Cuál es el último proyecto que salió mal y qué aprendieron?
- ¿Qué necesitarían de mí para que esto funcione?
Cuatro promesas que suenan bien y no lo son
«Publicamos todos los días»
Publicar diario sin estrategia solo acelera el desgaste de tu audiencia. Tres publicaciones buenas a la semana rinden más que siete mediocres.
«Manejamos 200 cuentas»
Es un dato en contra, no a favor. Pregunta cuántas lleva la persona que atendería la tuya. Arriba de diez, la atención se diluye.
«Te hacemos la página gratis»
Casi siempre significa que la página no es tuya y que la pierdes si cancelas. Lee la cláusula de propiedad antes de firmar.
«Somos partners certificados»
Las certificaciones de Google y Meta son gratuitas y se obtienen con un examen en línea. Están bien, pero no son un diferenciador.
Cómo verificar lo que te dicen, sin ser técnico
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1. Busca su portafolio en vivo
Pide tres URLs de proyectos recientes. Ábrelas en tu celular. Si no te dan URLs y solo enseñan capturas de pantalla, hay una razón.
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2. Revisa su propio sitio
Pega su dirección en PageSpeed Insights y mira la pestaña de móvil. Su casa es su mejor demostración.
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3. Pide una referencia
Un cliente actual de tu mismo tamaño y disposición a tomar una llamada de diez minutos. Quien trabaja bien no tiene problema con esto.
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4. Lee el contrato completo
Especialmente las cláusulas de propiedad, permanencia y cancelación. Es la parte que nadie lee y la que después duele.
El otro lado: qué te hace un mal cliente
Para ser justos, la relación se rompe en los dos sentidos. Un proyecto de marketing digital difícilmente funciona si el cliente no entrega material a tiempo, tarda semanas en aprobar, cambia de objetivo cada mes, no comparte sus números reales de venta o espera resultados de doce meses en el mes dos. Si te reconoces en dos o más, la conversación previa a contratar debería ser sobre eso.
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